Esto es algo que si somos 100% honestos,  A TODOS nos ha pasado en algún momento, punto. No importa que tan astuto te creas, que tan sano emocionalmente seas, que tan buena autoestima tengas, pero todos alguna vez caímos en la trampa de volver con alguien que nos costó una vida y parte de la otra sacárnoslo del corazón y más que del corazón, de nuestro destino. Aunque siendo sinceros, yo siento que de una u otra forma las personas siguen estando allí, bien sea como referencia de lo que jamás te gustaría volver a tener, o como algo que te gustaría volver a sentir alguna vez por otra persona. Hay relaciones que nos calan muy hondo y que por una u otra razón nos enganchan en todo lo que experimentamos en ella, y eso pasa porque cada persona tiene una forma diferente de ser y eso es lo que muchas veces te lleva a pensar que jamás vas a poder despegarte de esa relación.

El camino del olvido y la superación es doloroso, no hay atajos, es una sola vía y hay que vivirla como uno pueda. Un ex no es algo que arrancas de tu vida como una curita, es un proceso que para cada persona tiene su ritmo, por eso no existe una fórmula mágica que le resulte a todos y tampoco es algo que podamos juzgar en otros por ya haberlo superado nosotros. He visto personas juzgar duramente las relaciones y desaciertos de los demás (Yo he sido una de ellas) y decir cosas como:

¿Qué le pasa, acaso no se da cuenta que no la quiere?

Es un bobo, está ahí detrás de alguien que ni le importa su vida

¡Definitivamente la gente no se quiere!

¡Yo jamás estaría con una persona como esa! ¿Cómo pueden volver?

¡Son una pareja tóxica, que horrible!

Esto por nombrar algunas cosas, pero la verdad es que nadie tiene su vida tan limpia como para juzgar la del otro, pero nos gusta ser venenosos, sentirnos superiores y decirnos a nosotros mismos que no somos tan imbéciles como para caer en algo así, pero cuando nos pasa, hacemos lo mismo que tanto hemos criticado una y otra vez.

En ese camino feo que uno emprende cuando termina con alguien, nos contamos algunas mentiras para ayudarnos a que el golpe no sea tan fuerte. Es como cuando te caes y te golpeas fuerte y te dices a ti mismo –O a los demás-: tranqui ¡no pasa nada! fue un rasponcito, ya se me va a pasar, y te aprietas la rodilla fuerte para no sentir ese dolor que te está matando, así mismo pasa con las emociones, nos mentimos para que no duela tanto o quizás para no sentirnos avergonzados. Pensando en las mentiras que había escuchado –y dicho, por supuesto- estas son las más comunes que encontré:

  • Yo lo(a) voy a dejar pero poco a poco, que se vaya dando cuenta. Cuando me sienta lista (o) le digo todo.
  • ¡Podemos ser amigos! tantos años juntos no pueden ser en vano, quedamos como amigos y ya.
  • No somos novios pero podemos vernos de vez en cuando, obvio sin compromiso.
  • No es tan grave, yo creo que vamos a volver, solo necesitamos algo de tiempo, pero no voy a dejar de hablarle
  • Voy a sacarlo de mi vida ¡no quiero saber nada más de él! *lo bloquea, lo reclama como spam, le manda a la policía a su casa, tira todo a la basura y a los 2 días vuelve a escribirle.

 

¡OJO al piojo! yo he pasado por TODAS estas fases. Si hay alguien que entiende de esto soy yo, porque lo viví mil veces con una sola persona y de verdad fue un proceso de lo más loco y absurdo, así que no te juzgo, todo bien. Pero solo te daré un consejo que te va servir más que cualquier terapia que puedas hacer: puedes gritar llorar y patalear, volver con tu ex, bloquearlo, ponerle una medida de caución, gritarle, hacer el amor con él de nuevo, tomarte 3 botellas de ron mientras cantas al ritmo de Carla Morrison, cortarte el pelo, rayarle el auto (esto no deberían hacerlo pero ajá), pero hay algo que JAMÁS debes hacer y es mentirte a ti misma(o).

Si vas a hacer algo que sea con la plena convicción de las consecuencias de la decisión que estás tomando. Que mañana cuando te toque enfrentarlas no te caigan de sorpresa, que puedas estar preparada (o) para todo lo que venga porque elegiste con conciencia de lo que estabas haciendo. No te engañes, no asumas cosas de lo que la otra persona siente, acepta tus emociones, tus errores, tus necesidades. Acepta que duele, que sientes que no puedes, que a veces sientes que odias a la otra persona pero que crees en tu corazón necesitarla. Actúa con honestidad hacia ti y habla en voz alta lo que está pasando por tu cabeza, lo que estás creyendo y lo que estás sintiendo. Eso te permitirá tomar una decisión entendida y te va a ayudar a hacer lo que necesitas hacer para sanar tu corazón.

 

Nota para recordar:

Se honesta(o) contigo

La honestidad no te quita el dolor, pero al menos te ayuda a saber el lugar en donde estás parado, y CRÉEME, saber esto en una ruptura amorosa lo es todo.