Sucederás, lo sé. Como suceden las cosas certeras.

Llegarás un día de agosto con tu piel de caramelo hervido,

tu andar despreocupado y tu sombra ambarada.

Traerás la primavera en tu bolsillo

y con ella te llevaras todo el frío de invierno que hiela el alma .

Vendrá tu luz a implantar una bandera con tus pecas boreales

y la noche se volverá día cuando roces mis caderas en oscuridades interestelares.

En ese instante sabré que eres mío,

que soy la primera

y este vil viento gélido no volverá a instalarse en ninguna de mis eras.

Vendrás con tu sonrisa plena,

tu pecho desnudo de mentiras

y con tus labios de papaya madura dirás con simpatía:

“no sé quién eres pero te estaba esperando,

no te conozco aún pero ya habitas todos mis espacios”

Ese día, al fin entenderé la diferencia entre una bala y un ramo de flores